¿Cuántas veces durante este año has pasado delante de una persona sin techo sin saber qué hacer, preguntándote cuál es la mejor forma de ayudarle?

Nuestra convicción en Lázaro es que, si las personas sin hogar necesitan un techo, también necesitan relaciones humanas para volver a recuperar la confianza en ellos mismos.

Nuestro objetivo es sencillo: posibilitar el encuentro, un encuentro real entre personas, que incluya lo cotidiano de la vida,  y haga posible la amistad día tras día.

Con vuestro apoyo y vuestra confianza podremos seguir dando la bienvenida a más personas, ofreciendo no solo un techo a quienes no lo tengan, sino un verdadero hogar.

En esta Navidad, te invitamos a conocer más de cerca a las personas que tenemos en nuestros hogares, personas que han encontrado la felicidad viviendo en comunidad, en un hogar donde el calor humano y la convivencia rompen estereotipos y hacen que todos reconectemos con nuestro valor propio. 

Historia de Sando, nuestro compañero de piso

Su optimismo, sus bromas y sus ganas de hacer reír a los que están a su alrededor. Eso es lo que te llevas cuando estás cerca de Sando. 

Sando conoció Lázaro por su amigo David, uno de los que ha visto nacer el proyecto en España hace ya 3 años. Sando estaba pasando por una mala racha, se quedó colgado y al conocer el proyecto pensó que podría encajar. 

De su experiencia de vivir en Lázaro destaca el espíritu de convivencia y la capacidad de compartir, cada uno con lo que puede, desde donde viene.

Historia de Bea, voluntaria en Fundación Lázaro

Simpática, comprometida y con ganas de cambiar el mundo. Así es Bea, integradora social y voluntaria de la Fundación Lázaro.

Lo que destaca de Lázaro y considera que lo hace único es que se trata de un lugar que permite crear puentes entre personas que han vivido diferentes realidades, abierto para todos aquellos que quieran compartir, donde se puede romper con estereotipos y crecer como persona. 

Anima a todo el mundo a vivir la experiencia como voluntario ya que, según sus propias palabras, “juntos crecemos.”

Como Bea…hay muchos. Personas comprometidas que buscan ofrecer su tiempo y energía a los demás. Como Sando, también. Personas que necesitan calor de hogar. Personas que merecen una segunda oportunidad.

Esperamos que sus historias te hayan motivado y te hagan conocernos un poquito mejor. 

Hay muchas maneras de colaborar con nuestros pisos. En estos momentos tan difíciles, queremos seguir ofreciendo una segunda oportunidad a personas que se han quedado en la calle y se encuentran en situaciones de vulnerabilidad. Aquí te dejamos algunas ideas: